Control de esfínteres en el perro (2ªparte)

Don Perro Adiestramiento

Cachorros

¿Tu cachorro se hace en casa?

Como ya os contamos hace unos días en nuestro último post “Control de esfínteres en el perro”, los perros no nacen como los gatos, con el instinto de saber hacer sus necesidades en el lugar y el momento adecuados. Somos nosotros quienes se lo tenemos que enseñar, ya que forma parte de un comportamiento que no es innato en el perro, sino fruto de nuestras normas sociales a las que tendrá que acostumbrarse al vivir en un entorno humano.

La paciencia y la constancia son fundamentales para que el perro aprenda de manera correcta y se pueden aprovechar conductas que sí son innatas en el animal, como el hecho de querer mantener limpia la madriguera o la motivación que supone para el perro recibir una recompensa por hacer las cosas bien. Siempre hay que tender hacia el refuerzo positivo y no hacia el castigo.

Los perros, como los lobos, tienen desde cachorros una tendencia instintiva a abandonar la madriguera para hacer sus necesidades. De esta manera mantienen su cobijo limpio, para prevenir enfermedades de origen parasitario, y reducen el olor que les puede delatar frente a sus enemigos. Es precisamente este instinto canino el que hay que aprovechar para que haga sus necesidades fuera de casa. Al cachorro hay que habilitarle una zona donde pueda hacer sus necesidades. Un lugar que esté alejado de su comida y agua, así como de su cama. El rincón debe ser siempre el mismo y tiene que estar cubierto con papel de periódico. El perro puede elegir la zona que más le gusta para hacer sus necesidades. Es cuestión de colocar el papel de periódico donde él orine o defeque por primera vez.

Cuando estemos en casa debemos supervisar al cachorro lo más posible sobre la manera correcta de comportarse. Si el perro hace sus necesidades en el lugar adecuado, hay que premiarlo con caricias, felicitaciones verbales y alguna golosina específica para perros. Los momentos más habituales en los que el perro hará sus necesidades son: después de comer y beber, al despertarse o cuando termina de jugar, así que se puede hacer coincidir las salidas con estos momentos en los que el perro está más predispuesto a hacer sus necesidades.

Horario rutinario. Un síntoma de que el perro va a evacuar es cuando olisquea el suelo y gira sobre sí mismo. Cuando el cachorro comience a salir a la calle se acostumbrará de manera paulatina a hacer sus necesidades a las horas adecuadas. De todas las maneras el control de esfínteres no se consigue del todo hasta los cuatro meses de edad, si a los seis meses el perro no tiene un progreso adecuado, es recomendable consultar al educador de Escuela Don Perro.

El horario de paseo debe ajustarse siempre a las mismas horas, por ejemplo, por la mañana, después de comer y por la tarde. Al principio, hasta que coja un buen ritmo, se le puede ayudar sacándolo cuando se muestre inquieto, porque tiene ganas de orinar. Sacarlo cada tres horas hasta los tres meses, cada 4 hasta los 4, cada 5 hasta los cinco suele ser muy efectivo. No es recomendable acabar el paseo cuando el perro ha acabado de hacer sus necesidades, hay que alargarlo unos minutos más antes de regresar a casa, para que pueda olisquear con tranquilidad, hacer ejercicio y relacionarse con otros perros. Si lo subimos nada mas terminar, le vamos a condicionar ese comportamiento. Estará pensado en hacer sus necesidades y subir a casa y no se relajará para hacer ejercicio y vida social.